Es un restaurante de mucha tradición,
no sólo lo dicen sus años de abierto, cuarenta,
también su menú que aún conserva recetas
originales de la época cunado su primer dueño
quiso honrar la comida típica colombiana abriendo un
restaurante donde los platos que se comen en distintos rincones
del país se elaboraran con ingredientes de excelente
calidad, y se sirvieran con la mayor elegancia, en comedores
adornados con antigüedades y candelabros. Esto hace a Casa
Vieja el lugar ideal para deleitarse con la comida criolla.
Casa Vieja rescata a diario la exquisita tradición bogotana
preparando el Ajiaco con Pollo (sopa a base de tres clases de
papa) acompañado de alcaparras, aguacate, crema de leche,
mazorca y guascas. También están en el menú
la sobrebarriga al horno acompañada de plátano
maduro frito, papa y yuca chorreada y guacamole; los tradicionales
frijoles antioqueños servidos con arroz, carne molida,
chorizo, chicharrón, huevo frito, plátano maduro
y aguacate ; el famoso pescado frito acompañado de arroz
con coco, patacón y ensalada. Y para terminar, un delicioso
postre de natas y brevas con arequipe hacen parte de una amplia
selección de postres colombianos.
Casa
Vieja ofrece a sus comensales tres sedes diferentes para escoger:
una en el corazón de la capital, que es perfecto para
después de un tour por La Candelaria (centro de Bogotá);
otra en el centro internacional, que es ampliamente frecuentada
por ejecutivos, y una última en el norte, justo para
un fin de semana en familia o un antojo que no esté lejos
de casa. Porque el valor de lo que los chefs ahora llaman “confort
food” está de moda y porque las modas no importan
cunado un humeante ajiaco pasa por nuestros ojos.