Casa Vieja es un restaurante de mucha tradición, no sólo lo dicen sus años de abierto, cuarenta y siete, también su menú que aún conserva recetas originales de la época cuando su primer dueño quiso honrar la comida típica colombiana abriendo un restaurante donde los platos que se comen en distintos rincones del país se elaboraran con ingredientes de excelente calidad, y se sirvieran con la mayor elegancia, en comedores adornados con antigüedades y candelabros.
Esto hace a Casa Vieja el lugar ideal para deleitarse con la comida criolla.
Casa Vieja rescata a diario la exquisita tradición bogotana preparando el Ajiaco con Pollo (sopa a base de tres clases de papa) acompañado de alcaparras, aguacate, crema de leche, mazorca y guascas. También están en el menú la sobrebarriga al horno acompañada de plátano maduro frito, papa y yuca chorreada y guacamole; los tradicionales frijoles antioqueños servidos con arroz, carne molida, chorizo, chicharrón, huevo frito, plátano maduro y aguacate ; el famoso pescado frito acompañado de arroz con coco, patacón y ensalada. Y para terminar, un delicioso postre de natas y brevas con arequipe hacen parte de una amplia selección de postres colombianos.
Casa Vieja ofrece a sus comensales cuatro sedes diferentes para escoger: una en el corazón de la capital, que es perfecto para ir después de un tour por La Candelaria (centro de Bogotá); otra en el centro internacional, que es ampliamente frecuentada por ejecutivos, en la Zona G en pleno centro financiero de la 72 y cercana a la zona residencial de Rosales, y por último una sede en el trdicional barrio de Usaquén. Porque el valor de lo que los chefs ahora llaman “confort food” está de moda y porque las modas no importan cuando un humeante ajiaco pasa por nuestros ojos.